Otra hora

Donde el vértigo lastima el silencio...

Donde el vértigo lastima el silencio…

Sobre la espalda. A través de la espalda. Cruzando su espalda. Mis manos abren un camino.

Donde el vértigo lastima el silencio, puse mis pies a sus pies. Donde la sonrisa estalla en música, rompí las melodías de guerras pasadas. Donde sus alas rompen la sílice de los portones, rompí también mis vicios y eché a volar siguiéndole las luces.

Dicen que entre los muros de un antiguo desierto olvidado, guardan los relojes de arena la savia de su inmortalidad. Y dicen, cuando el viajero clava su bastón en la tierra en busca del agua para su fe y no ve más que el ritmo de su corazón quebrando al tino, que entonces abre sus portones aquel desierto y un finísimo hilo de luz alimenta al caminante. Y otra vez dan vuelta los relojes, porque la vida solo sabe de arenas cortas, bajo los pies.

Entonces rompo yo las letras y caigo en ti. Sobre tu espalda. Entre tus senos. Cruzando el pecho. Y con tus manos trenzo en las mías un camino. Y volteo otra vez el reloj sobre tus alas. Y otra hora nos espera.

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